Malandrín y estafador

Malandrín y estafador

“Y ahora sé, que en cualquier momento me la van a dar” rock nacional "Matador"
El estafador - cuento policial

La tarotista despliega las cartas frente a mí. Chasquea los dedos de su mano libre y me mira con gesto adusto. Examino su rostro: boca amplia, franca. Ojos verdes expresivos e incisivos, cara redonda, regordeta, con arrugas gestuales atrayentes.

Recorro con la mirada el ambiente; la penumbra es lóbrega  y no permite adivinar los contornos del lugar, sólo una lámpara, muy direccionada, ilumina la mesa y nuestras siluetas, que reposan frente a frente en una pasividad tensa.

Ella, recoge las cartas en silencio, mezcla el mazo, corto nuevamente y despliega las cartas en un dibujo distinto al anterior… mueve la cabeza con fastidio… Reúne las cartas y vuelve a mezclar. Me penetra con la mirada y pregunta:

  • ¿Cuál es tu nombre?
  • Rafael.
  • ¡Ah!… El Rafa. –Dice ella mirándome con mayor interés. Vas a tener que pagarme ahora.
  • ¿Cómo? ¿Antes de leerme las cartas? –pregunto incrédulo. Meto la mano en el bolsillo del pantalón y extraigo un billete de 50 dólares y lo arrojo sobre el tapete, ofendido.

Ella lo observa detenidamente, luego extrae una lapicera luminosa y enfoca al billete con una luz que permite detectar detalles ocultos. Satisfecha guarda el dinero y comienza una nueva tirada cambiando el dibujo.

Es la tarotista más famosa de Buenos Aires, la llaman la “marroquí”. Sólo trabaja con gente que camina por el lado oscuro de la Luna… Ahora se decide a hablar.

  • Así que tú, eres el famoso Rafa.
  • Hay miles de Rafa. Contesto con voz neutra.
  • En este ambiente sólo dos. Y el otro, el asesino profesional, ha muerto hace dos semanas. Ahora tú eres el único –tras una prolongada pausa continua–. ¡Ajá!, “El fabuloso Rafa”, “el mago”… Bueno, pasando a lo que auguran las cartas y resumiendo: Tienes  mucho pasado, poco presente y ningún futuro.
  • ¿Para eso te he pagado 50 dólares? Si estoy aquí, por primera vez en mis … casi cuarenta años de profesión es porque estoy complicado.
  • ¡Muy complicado! – He tirado tres veces las cartas y en las tres terminas mal. Apaleado, mutilado y muerto –sus ojos lo dicen todo–. Es el momento que levantes vuelo.  Rápido.  Sin demoras. ¿Me entendiste?  No te dejes ver. 

Toma el teléfono y llama a una empresa de taxis. Luego me despide:

  • ¡Suerte! La vas a necesitar: Un taxi de mi confianza te llevará a donde tú quieras; ¡Muévete, el tiempo no está de tu lado!

Al subir al taxi, me escondo en el asiento trasero y le digo al conductor.

  • Lléveme a Villa Ballester. Me recuesto, porque estoy un poco descompuesto.
  • ¡Pero, eso es provincia! – dice el tipo sin arrancar.
  • No se preocupe por la plata. Le pago lo que sea.
  • ¡Siendo así! –El vehículo se mueve; él dice con ironía–. Esta mujer los deja mal; muchos  salen descompuestos.

Mientras el taxi hace su recorrido afloran los recuerdos. Primero los recientes. Esta mujer mi conoció por mi apodo. El Rafa… continuará

7 páginas formato Word o PDF; pídeme la versión completa y la recibirás GRATIS: jorjowainot@gmail.com

 

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